Perspectiva

Señor, recuérdame lo breve que será mi tiempo sobre la tierra. Recuérdame que mis días están contados, ¡y cuán fugaz es mi vida! Salmos 39:4 NTV

Esta pareciera una oración fría. A la mayoría de las personas no les gusta pensar en el momento en el que morirán, aunque hay algunos que dicen que hay que vivir cada día como si fuera el último.

Sin embargo, no creo que el rey David (el escritor de este salmo) se refiera a este tipo de pensamientos. Creo que el punto de la oración es perspectiva. 

Cuando dejamos que el día a día de nuestras vidas se convierta en el filtro con el que vemos el mundo, entonces será inevitable que las circunstancias nos afecten más, que los problemas parezcan mas grandes, o que las temporadas difíciles parezcan nunca terminar.

Al ser hijo o hija de Dios, recordar a diario que mi vida en esta tierra es sólo una pequeña etapa de la eternidad y que Dios oye mis oraciones desde esa eternidad, debe traer una perspectiva distinta. 

Mis problemas o dolores de a diario se vuelven sumamente pequeños cuando pienso que cada final en esta tierra es solo una ilusión, y que hay mucho mas que esperar después de esta vida fugaz.

¿Crees tú qué hay una perspectiva eterna de tu vida? 

La paradoja del orgullo  

El orgullo lleva a la deshonra, pero con la humildad viene la sabiduría. Proverbios 11:2 (NTV)

El problema con el orgullo es que es sutil, puede ser justificable, y en muchas ocasiones, es nuestro modo automático de operación como seres humanos. 

Este proverbio advierte acerca de la paradoja del orgullo: aquel que sea orgulloso terminará obteniendo exactamente lo contrario de lo que busca. 

La Biblia habla constantemente en contra del orgullo porque vestido de muchas maneras, este termina siendo una de las principales razones por la que nos alejamos de Dios. 

El tema es que tanto el orgullo como la humildad son estados del corazón. No podemos ser orgullosos afuera sin que esto impacte adentro, y no podemos evitar que al ser humildes adentro, esto se muestre hacia afuera. 

¿Entonces cuál es el primer paso para dejar el orgullo? Reconocerse orgulloso. 

Aquel orgulloso que se crea humilde terminará en deshonra. Sin embargo,  reconocernos orgullosos es un primer paso de humildad que nos dará la sabiduría que necesitamos para el resto de camino. 

Sin letras pequeñas 

“Había un hombre llamado Jabes, quien fue más honorable que cualquiera de sus hermanos. Su madre le puso por nombre Jabes porque su nacimiento le causó mucho dolor. Él fue quien oró al Dios de Israel diciendo: «¡Ay, si tú me bendijeras y extendieras mi territorio! ¡Te ruego que estés conmigo en todo lo que haga, y líbrame de toda dificultad que me cause dolor!»; y Dios le concedió lo que pidió.” ‭‭1 Crónicas‬ ‭4:9-10‬ ‭NTV‬‬

Hace algunos años oí a una persona decir: “creo que pronto van a venir pruebas y problemas para mi familia”. Cuando le preguntaron por qué, respondió: “porque Dios nos ha bendecido por mucho tiempo. Ya nos toca una prueba”.

Creo que ese podría ser el pensamiento de muchos. Sentimos como si cada bendición que recibimos de Dios, tarde o temprano, traerá su contraparte en maldición.

Esto que voy a decir puede sonar feo, pero muchos de nosotros recibimos las bendiciones de Dios como si fueran tratos con el Diablo. Como que Dios en algún momento nos va a pasar la factura por todos sus “servicios”, y nos aterra pensar que el costo sea mucho más alto de lo que podemos pagar.

Hay un problema central con ese modo de pensar: No es real. Esos temores nacen directamente de una falta de fe en el amor incondicional de Dios, y un desconocimiento de sus planes reales para nuestras vidas, que son de bien y no de mal.  Otro tema es el mundo caído y corrupto en el que vivimos, las consecuencias de cosas con las que tenemos que lidiar, y por supuesto, nuestro enemigo. Pero Dios no incluye la maldad en sus planes.

Un gran ejemplo de esto en la Biblia es Jabes. Se habla de el únicamente en dos versículos, y me encanta la simpleza y transparencia de su narrativa: Jabes le pidió a Dios que lo bendijera, Dios le concedió lo que pidió, fin de la historia. Sin letras pequeñas en el contrato, sin tratos escondidos, sin trucos mal intencionados, sin final alternativo.

Esto es precisamente lo que debemos de creer de Dios: El te quiere bendecir y punto.

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Hacer la voluntad correcta

“Enséñame a hacer tu voluntad, porque tú eres mi Dios. Que tu buen Espíritu me lleve hacia adelante con pasos firmes.” Salmos‬ ‭143:10‬ ‭NTV‬‬

Hay una verdad en la que pocas veces se piensa: Dios no es el único que tiene un plan para tu vida. Satanás también, y está directamente opuesto al de Dios. 

La Biblia dice que Satanás no vino sino para robar, matar y destruir. Por lo tanto, si Dios tiene un plan para tu vida, el plan de Satanas para tu vida es impedirlo. 

Si no caminamos la vida conscientes de esta realidad, corremos el riesgo de distraernos fácilmente de lo que en realidad importa y de las cosas que nos pueden llevar a nuestro propósito verdadero, diseñado por Dios. Porque en en lo que refiere a la voluntad de Dios para tu vida, “no todos los caminos llevan a Roma.”

Conviene empezar todos los días orando precisamente lo que ora este Salmo: “Dios, enséñanos a hacer tu voluntad,” porque no hacer la voluntad de Dios, encaja perfectamente con la voluntad del diablo. 

  

Cuando me miento a mi mismo

Líbrame de mentirme a mí mismo; dame el privilegio de conocer tus enseñanzas. Salmos 119:29 (NTV)

Las mentiras que nos contamos a nosotros mismos son de las mas fuertes ya que somos tanto el que engaña como el engañado. Por un lado no buscamos descubrirlas, y por otro lado, no queremos que se descubran.

En el idioma hebreo en el que se escribió este versículo originalmente, la frase “mentirme a mi mismo” se escribe en dos palabras: sheqer derek. La primera se puede traducir como engaño, y la segunda significa básicamente curso de vida o manera de vivir.

Cuando se ven estos significados originales, el versículo toma una profundidad  bastante interesante. Quiere decir que hay maneras de vivir que me pueden parecer buenas, que yo genuinamente piense que están bien, pero puedo simplemente estarme engañando a mi mismo.

Sin intención y sin conocimiento de cuál es el camino correcto, no hay manera de salir de estos auto engaños. Por eso, la segunda parte del versículo es tan importante: “…dame el privilegio de conocer Tus enseñanzas.”

De vez en cuando es válido hacer una evaluación de nuestra forma de vivir, y pedirle a Dios que nos muestre si nos hemos estado engañando al respecto de ella. Sólo la verdad de Dios nos puede ayudar a encontrar esos engaños y destruirlos para que podamos, literalmente, vivir de verdad.

Verdad y Mentiras

¿Cuál voluntad hacer?

El Señor dice: «Te guiaré por el mejor sendero para tu vida; te aconsejaré y velaré por ti. No seas como el mulo o el caballo, que no tienen entendimiento, que necesitan un freno y una brida para mantenerse controlados».

Salmos 32:8-9 (NTV)

Estos son dos de esos versículos de la Biblia en los que Dios prefiere ser directo en vez de políticamente correcto.

En otras palabras, Dios lo que está diciendo aquí es que hay dos formas de pasar por la vida: por las buenas o por las malas. Literalmente, Dios nos está animando a “no ser como el mulo.

Vivimos en un mundo caído, en el cual tenemos un enemigo interesado en hacernos tropezar y destruirnos. Para navegar a través de esta vida tan accidentada necesitamos a Dios. No podemos hacerlo de otra forma y salir bien librados.

La guía y consejo por parte de Dios están accesibles para todo aquel que las busque. Y a pesar de que Dios no promete que todo va a salir siempre como queremos, sí promete velar por nosotros y al final, alegría.

Y si tenemos ese acceso a Dios y a su consejo, ¿por qué muchos de nosotros decidimos ignorarlo? ¿Por qué preferimos probar nuestros propios métodos y aprender de la forma dura?

Lo que el mundo califica como “la inconveniencia de obedecer a Dios”, a la larga, termina siendo la forma mas conveniente de vivir. Todo se reduce a determinar en quién confiamos mas, en Dios o en nosotros mismos. En Dios, el Creador de la vida, o en nosotros, que es nuestra primera vez pasando por ella.

Voluntad

Cada decisión es de vida o muerte

Hoy te he dado a elegir entre la vida y la muerte, entre bendiciones y maldiciones. Ahora pongo al cielo y a la tierra como testigos de la decisión que tomes. ¡Ay, si eligieras la vida, para que tú y tus descendientes puedan vivir! Deuteronomio 30:19 (NTV)

La vida puede verse como una sucesión de decisiones, y la dirección que tenga cada una de esas decisiones determinará el lugar en el que terminemos.

Dios nos ha dado, lo que John Eldredge llama “la dignidad de la decisión”, y cada uno de nosotros tiene la libertad de escoger entre la vida y la muerte. Sin embargo, Dios está desde arriba animándonos a escoger la vida.

Es un proceso de todos los días. Grandes y pequeñas decisiones cuentan. Y por esa razón es importante que evaluemos nuestras decisiones y elecciones, no por el retorno “terrenal” que estas puedan darnos, sino por su retorno real “eterno”.

Muchas decisiones, vistas desde la perspectiva humana, pueden significar mas dinero, salud, bienestar, posición, liderazgo, etc. Pero vistas desde la perspectiva eterna sólo tienen dos posibles efectos: la vida o la muerte.

Las buenas noticias es que las malas decisiones tienen solución por medio de Jesús. Nunca es tarde para empezar a tomar decisiones de vida, y de todas esas, la que mas peso tiene es la decisión de confiarle tu vida a Jesús.

Decisiones

Habla vida

Pero Micaías respondió:—Tan cierto como que el Señor vive, solo diré lo que el Señor me indique. 1 Reyes 22:14 (NTV)

Micaías era un profeta al que un rey estaba tratando de intimidar para que profetizara lo que el rey quería oír, en vez de lo que Dios le había dicho que dijera. El profeta sabía lo que tenía que hacer, y lo deja claro con su respuesta.

Aquí nos podemos lanzar una pregunta incómoda: ¿Cuántas veces hemos estado en una situación similar y hemos decidido callar lo que sabemos que Dios desea que hablemos? ¿Cuántas veces hemos cambiado nuestro discurso por quedar bien con los hombres, en vez de quedar bien con Dios?

Cada uno de nosotros tiene la capacidad de cambiar nuestro alrededor, contexto o medio si tan solo decidieramos hablar lo que el Señor nos indica. En nuestra boca hay poder para dar vida o para dar muerte. ¿Te vas a quedar con ese poder o lo vas a compartir?Habla

Alegría y seguridad

“Me has dado más alegría que los que tienen cosechas abundantes de grano y de vino nuevo. En paz me acostaré y dormiré, porque sólo tú, oh Señor, me mantendrás a salvo.” Salmos 4:7-8 NTV

Puede ser que al leer estos dos versículos y compararlos con nosotros, concluyamos que esta versión de vida está muy lejos de lo que hoy tenemos.

Sentimientos como alegría genuina y seguridad son tan perseguidos, pero pocas veces alcanzados. Por el contrario, el afán de llegar a ser felices y estar seguros muchas veces nos deja sintiendo complemente lo opuesto.

El rey David, quien escribió este Salmo, sabía que la fuente de estas dos cosas no está en nada que nosotros podamos conseguir por nuestros medios, sino en Dios.

¿Y si le hablas a Dios y le dices que te dé alegría y seguridad? Te aseguro que eso fue lo que hizo David antes de escribir este salmo.

Alegria_y_Seguridad

Las mentiras voluntarias son muy caras

Ya sea en consultorías, investigaciones de mercado, o retroalimentación entre compañeros de trabajo, amigos o familiares, he observado que hay un punto de inflexión (generalmente), cuando las personas dejan de ser receptivas, y se transforman en defensivas. Ese punto sensible se llama verdad incómoda.

Todos hemos experimentado los efectos cuando se exponen falencias y debilidades que no queríamos que se supieran, que ignorábamos por falta de información, o que decidíamos ignorar a pesar de la información.

Descubrir la verdad a veces puede ser doloroso, pero como dijo Jesús, nos hará libres. La decisión de aceptar una mentira acerca de mi negocio, carácter o hábitos sólo para evitar el dolor de la verdad no es sostenible. Tarde o temprano nos pasará factura, y con creces.

Una mentira te puede evitar dolor, pero te llevará a donde no quieres llegar. Una verdad te puede hacer pasar por un dolor temporal que no quieres experimentar, pero eventualmente te llevará a donde debes llegar.