Visión humana

“Ahora vemos todo de manera imperfecta, como reflejos desconcertantes, pero luego veremos todo con perfecta claridad. Todo lo que ahora conozco es parcial e incompleto, pero luego conoceré todo por completo, tal como Dios ya me conoce a mí completamente.” ‭‭1 Corintios‬ ‭13:12‬ ‭NTV‬‬

Hay ciertas cosas que vienen con ser humano, como tener hambre, frió, envejecer, tener sentimientos, reír y llorar, engordar si se come mal, etc. Otra característica de esta humanidad en la que vivimos es lo limitado de nuestra visión.

Como dice Pablo en el versículo de arriba, carecemos la habilidad de ver con perfecta claridad. Esto, obviamente, impacta la forma en la que interpretamos las cosas. Juzgamos, reaccionamos y entendemos todo lo que nos rodea en base a información incompleta. Hay muchas cosas que suceden que nuestros sentidos no pueden capturar o interpretar.

¿Cómo podemos tomar decisiones entonces? ¿Cómo podemos asegurarnos de caminar por el sendero correcto, de tomar el empleo adecuado, de casarme con la persona correcta? ¿Cómo sé cómo me siento realmente acerca de las cosas que me rodean?

Todas las respuestas se encuentran en la misma fuente: Dios. Como dice la última parte de ese versículo: Dios sí conoce completamente, y es más, te conoce a tí completamente.

Como humanos nunca tendremos la capacidad de una visión 360 al 100%. Pero como hijos de Dios tenemos accesos a aquel que sí la tiene.

¿Qué le vas a preguntar hoy a Dios?

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Peleando las batallas correctas

“Pido que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre glorioso, les dé el Espíritu de sabiduría y de revelación, para que lo conozcan mejor.” Efesios 1:17

Hace algunos años oí a alguien decir que su peor temor en la vida era dedicarse completamente a subir una escalera, y que al final de su vida, darse cuenta que subió la escalera equivocada.

Automáticamente se volvió mi peor temor en la vida también. Pero después encontré el versículo de arriba y me di cuenta que en Dios podemos tener acceso a sabiduría y revelación. Esto lo cambia todo, porque puedo consultarle a Dios cuál de todas las escaleras disponibles para mí es la correcta y estar seguro que llegaré al final de mi vida con la satisfacción de haberme esforzado en la batalla correcta.

Preguntas como: ¿qué carrera estudio en la universidad? ¿me caso con esta persona o no? ¿tomo este trabajo? ¿necesito emprender esta empresa?… todas estas decisiones nos quitan el sueño. ¿Qué tal si en vez de pensar y pensar qué debemos hacer, nos ponemos a orar y orar y le pedimos a Dios que nos dé sabiduría y nos revele qué hacer?

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¿Existe Dios?

Creo que es una pregunta por la cual todos pasamos. Ciertamente, yo pasé por una temporada así. Me preguntaba si Dios de verdad existía, o si de alguna forma lo había creado en mi mente ayudado por las enseñanzas de mis padres y la cultura cristiana en la que me crié.

Por eso mismo, esta es una pregunta que demanda una respuesta contundente, y esta no debe venir de las fuentes que usualmente nos confirman la existencia de Dios. Por ejemplo, alguien que se pregunta si Dios existe seguramente no quiere oír un versículo de la Biblia que le responda que sí.

Como alguien que pasó por ese camino te digo, primero, es normal; y segundo, no estás solo. Muchos ya hemos pasado por allí, genuinamente queriendo encontrar la verdad. No buscando excusas para no creer, sino buscando la verdad para creer en ella.

Alguien que pasó por esa etapa también, un tanto extendida ya que se profesaba ateo de muchos años, fue C.S. Lewis, a quien probablemente lo conoces como el autor de libros como Crónicas de Narnia, entre muchos otros. Lewis tiene una narrativa bastante interesante para todo aquel que genuinamente busca respuestas y no excusas.

En su libro Mero Cristianismo, C.S. Lewis genera un caso muy completo y argumentado acerca de la existencia de Dios y todos los temas que se desprenden de ahí. Desde un punto de vista filosófico, Lewis escribe este libro "para todo aquel que desea respuestas acerca de Dios, pero encuentra su intelecto en el camino".

No hay respuesta fácil para aquel que se pregunta si existe Dios, pero sí hay una respuesta correcta.

Si en tu búsqueda espiritual te encuentras en este punto, te invito a buscar, pero con un deseo de encontrar la verdad. Lamentablemente muchos exploran esta pregunta desde la perspectiva de heridas con personas, religión o instituciones, convirtiendo a su fé y relación con Dios en una víctima inocente de errores o malentendidos entre humanos.

Te recomiendo que busques este libro y lo leas. Y oro para que como yo, puedas pasar del otro lado de esa pregunta con la satisfacción de haber encontrado la única respuesta correcta. Gracias a Dios, ese fue mi caso.

 

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Mensaje en una botella

Amo al Señor porque escucha mi voz y mi oración que pide misericordia. Debido a que él se inclina para escuchar, ¡oraré mientras tenga aliento! Salmos 116:1-2 (NTV)

A veces nuestras oraciones se sienten así, ¿no es cierto? Como un mensaje en una botella que enviamos a la deriva en el mar  esperando que alguien alguna vez la encuentre y las lea.

Sin embargo, a lo largo de la Biblia encontramos, no sólo la invitación a orar, sino la invitación a creer que nuestro Creador está atento en el cielo, escuchando nuestras oraciones.

El punto es claro: si para empezar no creemos que Dios nos oye, mucho menos creeremos que Él nos contestará. Ánimo, que como decía David, Dios escucha tu voz.

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Contraste

El Señor vio que era demasiada la maldad del hombre en la tierra y que éste siempre estaba pensando en hacer lo malo, y le pesó haber hecho al hombre. Con mucho dolor dijo: «Voy a borrar de la tierra al hombre que he creado, y también a todos los animales domésticos, y a los que se arrastran, y a las aves. ¡Me pesa haberlos hecho!» Sin embargo, el Señor miraba a Noé con buenos ojos.
Si pudiéramos resumir en una palabra la misión que Jesús nos dio a los cristianos aquí en la tierra es contraste. Cuando Jesús explicaba que debemos ser luz, lo que está diciendo es que debemos ser lo opuesto a la obscuridad. En otras palabras, debemos contrastar con nuestro entorno.
En el versículo de arriba me encanta el contraste que existe en la narrativa. Inicia hablado de todo lo malo que hay acerca de la humanidad. De todo el dolor que le ocasionó a Dios haber creado al hombre. Sin embargo, hubo un hombre que llamaba la atención de Dios por todas las causas opuestas: Noe.
Al leer las primeras líneas de estos versículos podríamos estar leyendo acerca de nuestro mundo en la actualidad. La maldad del hombre en la tierra ha llegado a puntos vergonzosos.  Seguro, como lo fue entonces, hoy en día la humanidad también le ocasiona mucho dolor a Dios.
¿Cuál debería ser nuestra posición como cristianos e hijos de Dios? Como Noé, debemos ser el  contraste. No podemos seguir ocultándonos y tratando de no estorbar. Al contrario, estorbemos. Estorbemos los planes del enemigo. Estorbemos al pecado. Contrastemos con una cultura que cada vez mas se deleita en las cosas que nos matan.
Mi oración hoy es que aunque este mundo le duela a Dios, que tu puedas ser una luz en medio de esa obscuridad, y así como a Noé, que Dios también te vea con buenos ojos.
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Dios está 

¡Jamás podría escaparme de tu Espíritu! ¡Jamás podría huir de tu presencia! Si subo al cielo, allí estás tú; si desciendo a la tumba, allí estás tú. Si cabalgo sobre las alas de la mañana, si habito junto a los océanos más lejanos, aun allí me guiará tu mano y me sostendrá tu fuerza. 

Salmos 139:7-10 (NTV)

Si Dios es omnipresente, no hay tal cosa como que Dios está lejos o cerca. El está aquí y allá. Al mismo tiempo. Por eso no se puede “huir” de su presencia. Es inevitable.

Dios está donde tú estás. Lo que sí puede cambiar es tu percepción de Su cercanía. ¿Que es mejor? ¿Saber que Dios está contigo, o percibir que Dios está con contigo? Para mí, la primera. Es mejor saber que Dios está conmigo, en vez de tener la necesidad de percibirlo así todo el tiempo. Mi fe no debe variar aunque mis percepciones si lo hagan. 

Necesitamos fe, pero no una fe que se mueva por percepciones o pruebas emocionales. Necesitamos una fe que no dude de lo que ya sabemos, sino que se aferre de las promesas de Dios como un ancla. 

Que Dios esté lejos o esté cerca es mas un tema de tu percepción y fe, que de Dios mismo. Por eso, si Dios está en todos lados, “tener fe” es simplemente estar consciente, todo el tiempo, de su compañía. 

Eres una creación admirable

“¡Te alabo porque soy una creación admirable! ¡Tus obras son maravillosas, y esto lo sé muy bien!”‭‭ Salmos‬ ‭139:14‬ ‭NVI‬‬

No es una invitación al orgullo o a la vanidad. Este versículo es más bien un recordatorio que nos conviene a todos tener presente: Dios nos creó.

Ese Dios es el mismo que pinta los atardeceres de mil tonos, que creó el canto de los pájaros por las mañanas, y que diseñó como fluyen los ríos entre montañas y bosques. 

Dios es el creador de todo aquello que originalmente inspiró pinturas, esculturas, poemas y fotografías. 

Ese Dios es quien te diseñó. Fuiste  cuidadosa y complejamente creada(o). Nada en ti se desvía de la definición divina de hermosura, fuerza y admirable. 

Así que cuando alguien quiera poner en duda algo acerca de tu diseño, recuerda quién te creó. Y como dice este salmo, no olvides que las obras de tu Creador son maravillosas. 

Dios te hizo a su imagen. No cambies esa imagen por aquella que los demás creen que deberías tener.

¿Fe o predicción?

“…Pero tiene que pedir con fe, sin dudar nada; porque el que duda es como una ola del mar, que el viento lleva de un lado a otro.” ‭‭Santiago‬ ‭1:6‬ ‭DHH‬‬

Así como amar, creer es una decisión. Pueden existir momentos en los que sentimos una emoción mayor, y por ende, una fe mayor. Alguna predica o sermón, un domingo en la iglesia, una canción, un fin de semana de retiro. Son eventos que pueden darnos un empujón en cuanto a creer. 

Sin embargo, al regresar a casa y darnos cuenta que los problemas continúan, esa fe que teníamos se empieza a minar. Cuando vemos que las cosas no cambian, entonces dudamos. 

En ese momento, la fe debe ser una decisión en vez de una emoción. Es decidir creer a pesar de que la lógica y mis propios sentidos me hablen de lo imposible que sería un cambio de mis circunstancias. 

Una fe que requiere envidencia no es fe, es una predicción. El ancla de una predicción es la posibilidad que ocurra algo. El ancla de la fe es el poder de Dios que obra aún en los imposibles. 

Esto es lo que debes tener presente: Tu fe debe influir sobre tus circunstancias, y no tus circunstancias influir sobre tu fe. 


Perspectiva

Señor, recuérdame lo breve que será mi tiempo sobre la tierra. Recuérdame que mis días están contados, ¡y cuán fugaz es mi vida! Salmos 39:4 NTV

Esta pareciera una oración fría. A la mayoría de las personas no les gusta pensar en el momento en el que morirán, aunque hay algunos que dicen que hay que vivir cada día como si fuera el último.

Sin embargo, no creo que el rey David (el escritor de este salmo) se refiera a este tipo de pensamientos. Creo que el punto de la oración es perspectiva. 

Cuando dejamos que el día a día de nuestras vidas se convierta en el filtro con el que vemos el mundo, entonces será inevitable que las circunstancias nos afecten más, que los problemas parezcan mas grandes, o que las temporadas difíciles parezcan nunca terminar.

Al ser hijo o hija de Dios, recordar a diario que mi vida en esta tierra es sólo una pequeña etapa de la eternidad y que Dios oye mis oraciones desde esa eternidad, debe traer una perspectiva distinta. 

Mis problemas o dolores de a diario se vuelven sumamente pequeños cuando pienso que cada final en esta tierra es solo una ilusión, y que hay mucho mas que esperar después de esta vida fugaz.

¿Crees tú qué hay una perspectiva eterna de tu vida? 

La paradoja del orgullo  

El orgullo lleva a la deshonra, pero con la humildad viene la sabiduría. Proverbios 11:2 (NTV)

El problema con el orgullo es que es sutil, puede ser justificable, y en muchas ocasiones, es nuestro modo automático de operación como seres humanos. 

Este proverbio advierte acerca de la paradoja del orgullo: aquel que sea orgulloso terminará obteniendo exactamente lo contrario de lo que busca. 

La Biblia habla constantemente en contra del orgullo porque vestido de muchas maneras, este termina siendo una de las principales razones por la que nos alejamos de Dios. 

El tema es que tanto el orgullo como la humildad son estados del corazón. No podemos ser orgullosos afuera sin que esto impacte adentro, y no podemos evitar que al ser humildes adentro, esto se muestre hacia afuera. 

¿Entonces cuál es el primer paso para dejar el orgullo? Reconocerse orgulloso. 

Aquel orgulloso que se crea humilde terminará en deshonra. Sin embargo,  reconocernos orgullosos es un primer paso de humildad que nos dará la sabiduría que necesitamos para el resto de camino.