Nada es NADA

“Separados de mí no pueden ustedes hacer nada.”Juan 15:5 (NVI)

Creo que todos nos hemos sentido así alguna vez, pero ansiedad, tristeza, desanimo, frustración, etc., todos son sentimientos que fácilmente podríamos relacionar ya sea con nuestro trabajo, familia o incluso ministerio.

En mi caso, usualmente estos sentimientos vienen a mi corazón, cuando descuido mi unión con Cristo. Esto funciona algo así: Cuando estamos en relación constante con Jesús, entonces nuestro corazón está lleno de su presencia, de su paz, de su esperanza, de su vida. Cuando descuido eso, entonces mi corazón empieza a dar lugar a sentimientos y emociones que ocupan espacios que deberían estar ocupados por Jesús.

Esto se traduce a lo que Jesús mismo dijo: Separados de mí no pueden hacer NADA. Y nada, significa pues eso, nada.

Me llama muchísimo la atención la forma tan radical en la que Jesús lo pone. Pero tiene todo el sentido. Nosotros como ramas, necesitamos estar pegados al tallo principal, no sólo para llevar fruto, sino para tener vida. El momento en el que me separo de ese tallo, que es Jesús, entonces simplemente mi vida se desvanecerá poco a poco hasta que termine marchitado.

La pregunta hoy entonces es, ¿en qué áreas de tu vida sientes que no estás hallando vida? ¿Proyectos? ¿Familia? ¿Ministerio? ¿Emprendimiento? Si no estás hallando vida en alguna de estas áreas, es muy posible que estes tratando de ser una rama que lucha por vivir, pero sin estar pegada al tallo. Recuerda, separados de Jesús, no vas a poder hacer nada.

La gran ventaja es que el mensaje de toda la Biblia es de restauración. Si. Sí puedes pegar nuevamente todas esas áreas de tu vida al tallo principal que es Jesús. Esto no quiere decir que todo va a hacer perfecto. La vida no es perfecta. Pero sí será vida, y como lo dice Jesús mismo: Vida en abundancia.

IMG_2320-squashed

 

Visión humana

“Ahora vemos todo de manera imperfecta, como reflejos desconcertantes, pero luego veremos todo con perfecta claridad. Todo lo que ahora conozco es parcial e incompleto, pero luego conoceré todo por completo, tal como Dios ya me conoce a mí completamente.” ‭‭1 Corintios‬ ‭13:12‬ ‭NTV‬‬

Hay ciertas cosas que vienen con ser humano, como tener hambre, frió, envejecer, tener sentimientos, reír y llorar, engordar si se come mal, etc. Otra característica de esta humanidad en la que vivimos es lo limitado de nuestra visión.

Como dice Pablo en el versículo de arriba, carecemos la habilidad de ver con perfecta claridad. Esto, obviamente, impacta la forma en la que interpretamos las cosas. Juzgamos, reaccionamos y entendemos todo lo que nos rodea en base a información incompleta. Hay muchas cosas que suceden que nuestros sentidos no pueden capturar o interpretar.

¿Cómo podemos tomar decisiones entonces? ¿Cómo podemos asegurarnos de caminar por el sendero correcto, de tomar el empleo adecuado, de casarme con la persona correcta? ¿Cómo sé cómo me siento realmente acerca de las cosas que me rodean?

Todas las respuestas se encuentran en la misma fuente: Dios. Como dice la última parte de ese versículo: Dios sí conoce completamente, y es más, te conoce a tí completamente.

Como humanos nunca tendremos la capacidad de una visión 360 al 100%. Pero como hijos de Dios tenemos accesos a aquel que sí la tiene.

¿Qué le vas a preguntar hoy a Dios?

VisionHumana.png

No los dejaré huérfanos

“No los dejaré huérfanos; vendré a ustedes.” San Juan 14:18

Este es Jesús teniendo una conversación incómoda con los discípulos: Dentro de poco, su Maestro, iba a tener que partir. Ya no lo iban a ver físicamente. No iban a poder caminar a su lado. Ya no iban a poder compartir la comida en la mesa. Y sobre todo, ya no iban a tener su compañía y protección evidenciada por su presencia visible.

Jesús sabía el efecto que esto podía tener en ellos. Por eso se los dijo claramente: No los voy a dejar huérfanos. En otras palabras: “No me voy a descuidar de ustedes. El hecho de que ya no me vean, no quiere decir que no vaya a estar presente.”

¿Te has sentido huérfano de Dios alguna vez? Si es así, estas palabras de Jesús son para ti. No lo estás. No estás ni huérfano ni solo.  Y cuando estés en medio de la obscuridad y soledad recuerda las palabras de Jesús: “Vendré a ti.” 

leslie's bachelorette bash.png

Cuarenta años

Pero yo les digo que ustedes poseerán la tierra de ellos, pues yo se las daré como su propiedad. Es una tierra que rebosa de leche y miel. Yo soy el SEÑOR su Dios. Los he tratado diferente que a las otras naciones.

El pueblo de Israel pasó 40 años en el desierto después que salió de Egipto. Cuarenta. Eso quiere decir que muchos de nosotros hubiéramos podido haber nacido en el desierto, y a nuestra edad, todavía estaríamos caminando por el desierto. En otras palabras, el desierto sería nuestra realidad, todo lo que conocemos hasta este punto. No sabríamos nada de casas, calles, ciudades, o qué se siente ver los cultivos crecer en nuestros campos.

Viéndolo desde esta perspectiva, entiendo por qué le costó tanto al pueblo de Israel creer en una tierra propia; en una tierra prometida. Esa promesa por parte de Dios era tan grande que retaba todo lo que conocían hasta ese punto. Era mas grande de lo que ellos conocían y creían posible, en base al desierto que habían caminado toda su vida.

Esto me hace pensar en cómo estamos reaccionando nosotros ante las promesas de Dios. Aquellas que son demasiado grandes como para retar nuestra propia realidad. De hecho, si tenemos un Dios todo poderoso, no deberíamos esperar menos de Él y sus planes.

Entonces, ¿qué paradigmas debemos derribar para poder creer en nuestra tierra prometida? ¿Qué expectativas debemos ampliar para confiar en las promesas de Dios? ¿Qué tipo de fé debemos desarrollar para creer en una tierra prometida que no se parece en nada a lo que hemos vivido hasta ahora?

Dios te quiere dar algo que va más allá que cualquier cosa que hayas vivido o experimentado. Es difícil creerle a Dios cuando oyes sus promesas y volteas a ver a tu propia realidad. Pero es mas fácil creerle a Dios y confiar en El cuando oyes sus promesas y dejas tus ojos puestos en Aquel que te las está prometiendo.

PromesasDivinas.png

 

Barrabás y las soluciones tangibles

“Pero un gran clamor surgió de la multitud, y a una voz la gente gritó: «¡Mátalo [a Jesús] y suéltanos a Barrabás!». (Barrabás estaba en prisión por haber participado en un levantamiento contra el gobierno en Jerusalén, y por asesinato).”
‭‭Lucas‬ ‭23:18-19‬ ‭NTV‬‬

Siempre me dio duda el por qué la multitud se volteó en contra de Jesús tan fácilmente. Seguramente muchos de ellos lo habían visto, lo habían seguido y habían convivido con él. ¿Pero por qué todos terminaron gritando en “gran clamor” que mataran a Jesús y les soltaran a un asesino?

La respuesta, creo, está en el versículo 19. Barrabás era un asesino, pero había asesinado en medio de una revuelta que pretendía liberar a Jerusalén de la opresión romana. Obviamente esta era una prioridad para la multitud, y muchos de ellos confiaban que Jesús iba a tomar ese papel de líder revolucionario y los liberaría, política y tangiblemente, del yugo romano.

Obviamente, cuando vieron que Jesús había sido capturado por los romanos y que no estaba poniendo ninguna resistencia o no había emitido un llamado a la revuelta, muchos de ellos perdieron la esperanza en lo que esperaban de Jesús, y en ese momento decidieron que una solución mas tangible era Barrabás, quien ya había demostrado que tenía las agallas para liderar una revuelta, aunque fallida, en contra de los romanos. Ante esa lógica, a la multitud no le costó intercambiar a Jesús por el homicida Barrabás.

Es increíble, pero tenemos tanto en común con aquella multitud. ¿Cuántas veces hemos intercambiado a Jesús por buscar soluciones mas tangibles para nuestros problemas o necesidades? Aún sabiendo que Jesús es la única fuente de vida, verdad y perdón, decidimos buscar estas cosas y más en otros lugares, cosas o personas.

Lo interesante de todo esto es que aunque la multitud pedía liberación política, pocos de ellos estaban conscientes que ese era el menor de sus problemas. Lo que necesitaban en realidad era una liberación de sus pecados y de la muerte eterna. Por ende la solución adecuada era Jesús, no Barrabás.

Muchas veces pedimos soluciones mas tangibles porque nos enfocamos sólo en aquellos problemas que podemos ver. Tu solución, la que en realidad necesitas, puede no ser visible, pero si esperas en Dios, será la correcta.

FullSizeRender.jpg

¿Fe o predicción?

“…Pero tiene que pedir con fe, sin dudar nada; porque el que duda es como una ola del mar, que el viento lleva de un lado a otro.” ‭‭Santiago‬ ‭1:6‬ ‭DHH‬‬

Así como amar, creer es una decisión. Pueden existir momentos en los que sentimos una emoción mayor, y por ende, una fe mayor. Alguna predica o sermón, un domingo en la iglesia, una canción, un fin de semana de retiro. Son eventos que pueden darnos un empujón en cuanto a creer. 

Sin embargo, al regresar a casa y darnos cuenta que los problemas continúan, esa fe que teníamos se empieza a minar. Cuando vemos que las cosas no cambian, entonces dudamos. 

En ese momento, la fe debe ser una decisión en vez de una emoción. Es decidir creer a pesar de que la lógica y mis propios sentidos me hablen de lo imposible que sería un cambio de mis circunstancias. 

Una fe que requiere envidencia no es fe, es una predicción. El ancla de una predicción es la posibilidad que ocurra algo. El ancla de la fe es el poder de Dios que obra aún en los imposibles. 

Esto es lo que debes tener presente: Tu fe debe influir sobre tus circunstancias, y no tus circunstancias influir sobre tu fe. 


Tu ayuda no vendrá. Ya vino. 

Alzaré mis ojos a los montes; ¿De dónde vendrá mi socorro? Mi socorro viene de Jehová, Que hizo los cielos y la tierra.‭‭ Salmos‬ ‭121:1-2‬ ‭RVR1960‬‬ 

Imagina por un momento cómo eran las guerras de antes. Reinos peleaban contra reinos a base de espadas y escudos. Las batallas usualmente tomaban lugar en planicies donde los ejércitos tenían mejor margen de maniobra. 

En aquellos tiempos, las alianzas entre reinos pesaban mucho. Reyes venían al rescate de sus vecinos cuando estos eran invadidos. 

Con este trasfondo en mente, el versículo de arriba cobra mucha más significancia.

Definitivamente, este era el pensamiento de cada soldado que estaba luchando por su vida y por su reino: “¿en que momento van a aparecer nuestros aliados?” Todos anhelaban el instante en que las siluetas del ejército amigo aparecieran por sobre los montes, para entonces, darle un giro a la batalla.

¿No te sientes así a veces? Viendo a tus propios montes esperando que venga a tu ayuda algo o alguien.

El escritor de este salmo llega a una conclusión muy importante: Mi ayuda viene de Dios, no de los montes, o de mis aliados, o de lo que humanamente tiene más probabilidad de ocurrir. 

Hoy te invito a que en vez de ver hacia los montes, veas hacia atrás y date cuenta que Dios no es de los que aparecen después que la batalla empezó. El es de los que están contigo desde el inicio de la guerra. El es tu mejor ayuda. 

Inquiétanos Señor

“Inquiétanos, Señor,

Cuando estemos muy complacidos con nosotros mismos,

Cuando nuestros sueños se hayan hecho realidad porque soñamos en pequeño,

Cuando lleguemos seguros

Porque navegamos muy cerca de la costa.

Inquiétanos, Señor, cuando

En la abundancia de las cosas que poseemos

Hayamos perdido nuestra sed

Por las aguas de la vida;

Habiéndonos enamorado de la vida,

Hayamos cesado de soñar con lo eterno

Y en nuestro afán de construir un nuevo mundo,

Hayamos permitido que nuestra visión

De un nuevo Cielo se desvanezca.

Inquiétanos, Señor, para que nos atrevamos a mas,

Que nos aventuremos a mares mas abiertos

Donde las tormentas nos mostrarán tu dominio;

Donde perdamos de vista la tierra firme,

Y encontremos las estrellas.

Te pedimos que ensanches

Los horizontes de nuestras esperanzas;

Y que nos impulses al futuro

En fuerza, valor, esperanza y amor.”

– Sir Francis Drake

design.png

 

Mantén ese fuego encendido

Recuerden, el fuego del altar siempre debe estar encendido; nunca debe apagarse. Levítico 6:13 (NTV)

Este versículo es parte de algunas instrucciones especiales con respecto al altar de Dios. Hay instrucciones de como acercarse, de como limpiarlo, etc. Sin embargo, Dios es sumamente enfático cuando dice: NUNCA deberán apagar el fuego.

Me parece muy interesante, simbólico, y hasta espiritualmente romántico, el hecho que Dios pida que se mantenga el fuego ardiendo. Este fuego, del que habla Levítico 6, es el fuego que tres capítulos mas adelante en la historia (capítulo 9) cae del cielo y consume los primeros sacrificios que se colocan sobre el altar. Era fuego que venía directamente de Dios. Ese fuego representaba la presencia de Dios: viva, ardiente, palpable.

Por eso es que digo que me parece muy simbólico lo que la Biblia está diciendo aquí. Todos los que hemos orado y le hemos pedido a Dios que entre en nuestro corazón tenemos un fuego similar. Un fuego que Dios mandó desde el cielo para que esté encendido constantemente en nuestros corazones.

Sin embargo, como todo fuego, si este no se aviva, se terminará apagando.

Por eso la instrucción hoy por parte de Dios para nosotros es con un tono de urgencia y cuidado: Recuerden, el fuego de su corazón siempre debe estar encendido; nunca debe apagarse.

design.png

 

Pretender es una carga muy pesada

Después Saúl le dio a David su propia armadura: un casco de bronce y una cota de malla. David se los puso, se ciñó la espada y probó dar unos pasos porque nunca antes se había vestido con algo semejante. —No puedo andar con todo esto —le dijo a Saúl—. No estoy acostumbrado a usarlo. Así que David se lo quitó. Tomó cinco piedras lisas de un arroyo y las metió en su bolsa de pastor. Luego, armado únicamente con su vara de pastor y su honda, comenzó a cruzar el valle para luchar contra el filisteo. 1a. Samuel 17:38-40 (NTV)

La famosa historia de David y Goliat: El pastorcito de Belén que enfrenta a un gigante, que aparte de ser muy alto, era un experimentado soldado y hombre de guerra. Esa fue una pelea del pequeño vs. el grande, el débil vs. el fuerte, la honda vs. la espada. Todo el que presenció esta escena previa a la pelea sabía quién iba a ganar, incluyendo el rey Saúl. Y claro, no era David.

Por esa razón, Saúl siente como que debe ayudar al joven pastorcito con todo lo que pueda. Así que decide que lo mejor era prestarle su armadura (ya saben, para que por lo menos lo protegiera un poco de la paliza que iba a recibir cortesía de Goliat). David se la prueba, pero obviamente ni se sentía cómodo en ella, sino que aún mas importante, no se sentía ágil con ella. Así que termina declinando la oferta.

La Biblia dice que David, en vez de pretender ser el soldado que no era, salió a pelear como el pastor de ovejas que era, armado con la misma honda con la que defendía a sus rebaños.

El final de la historia ya lo conocemos: David mata a Goliat con una piedra, un sólo tiro de su honda, directo a la frente.

Uno lee la historia, y puede pensar: “David sí que estaba seguro de sí mismo”. Parece como que su secreto fue que no pretendió ser alguien que no era, sino ser él mismo.

En realidad no. Toda la fuerza, confianza y valor de David, no venían de él mismo, sino de Dios. Él sabía que si tenía a Dios de su lado, daba lo mismo pelear con espadas o con piedras, con armadura o túnica de pastor. Despues de todo, pretender ser alguien mas es una armadura muy pesada para cargar.

Moraleja: No tienes que pretender ser vencedor cuando Dios ya te hizo mas que vencedor.

Vencedores.png