Mi bendición más grande no viene de Dios. Es Dios. 

“En esos días, cuando oren, los escucharé. Si me buscan de todo corazón, podrán encontrarme.”‭‭Jeremías‬ ‭29:12-13‬ ‭NTV‬‬

Hay un requisito fundamental que Dios mismo pide cuando alguien busca tener una relación más cercana con él: sinceridad.

Es triste, pero la mayoría de nosotros podríamos concluir que en muchas ocasiones nos hemos acercado a Dios solamente por interés. Todos hemos orado solo para pedir cosas, favorcitos, seguridad, salud, dinero,  que nuestro equipo de futbol gane, mejor suerte en las relaciones, o ganar en un examen para el que no estudiamos. 

Y claro, no está mal pedir cosas a Dios, él mismo nos anima a hacerlo. Lo que está mal es solamente relacionarnos con Dios para pedirle cosas. Es como tener un tío rico al que casi no conoces y nunca llamas excepto cuando tienes necesidad de pedirle dinero.

Los más grandes perdedores somos nosotros cuando no reconocemos que la más grande bendición no es la que Dios nos pueda dar, sino la que él ya nos dio: acceso a conocerle íntimamente.

  

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