El fin del desanimo y la tristeza

¿Por qué estoy desanimado? ¿Por qué está tan triste mi corazón? ¡Pondré mi esperanza en Dios! Nuevamente lo alabaré, ¡mi Salvador y mi Dios! Salmos 42:11 (NTV)

Todos tenemos de esos días cuando las cosas parecen amplificarse en su efecto. El desanimo y la tristeza pueden venir a nuestra vida a través de una nueva situación, o bien, pueden ser una compañía no deseada que se ha quedado por años.

El rey David escribe este salmo y en un sólo versículo pareciera cambiar de ánimo. En la primera parte menciona lo triste y desanimado que se siente, pero inmediatamente se repone y termina alabando al Señor. En un mismo versículo.

¿Su secreto? “Pondré mi esperanza en Dios“.

Esto es muy diferente a poner mi esperanza en el siguiente pago quincenal, en el siguiente examen médico, en la siguiente cita, en la siguiente entrevista, en la siguiente oferta, etc.

Muchas veces la raíz de nuestro desanimo y tristeza es la frustración de nosotros mismos queriendo encontrar soluciones a los problemas. Dejemos el trabajo de ofrecer esperanza a Dios, y así como pasó con David, terminaremos alabándole.

Esperanza

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